Nena, me das asco. Búscate una vida o simplemente no te metas en la mía. Si quieres criticarme, hazlo, me río de tus criticas, de la forma en que me miras o de las caras de tonta que pones. Sé que estás molesta por una razón: él. Si, pero ya es tarde, perdiste tu oportunidad por ir de niña tonta y no saber lo que querías. Ahora es mío, y por mucho que le mires o le hagas carantoñas lo seguirá siendo. Lo siento guapa, simplemente...que te den!
Un beso y un simple "nos vemos dentro de 4 meses" no basta. Quiero abrazarle y pedirle llorando que no se vaya, que no me deje aquí sola pero no puedo, no debo hacerle eso. Siento como una lagrima cae por mi cara y que el la recoge con un dedo, "por favor, no quiero verte llorar". No puedo evitarlo. "Mírame", tiene los ojos preciosos y la sonrisa mas perfecta del mundo. "Te quiero", sus labios rozan los míos por última vez antes de separarnos. "¿Me concederías una última cosa antes de irme?" "Lo que quieras" De repente, una leve sonrisa se asoma por su boca y sin poderlo evitar de la mía sale otra, algo más tímida. "Este es el mayor regalo que me puedes conceder" Una voz anuncia que distintas puertas de embarque están abiertas, entre ellas la que me separará de él durante 4 meses. "Tengo que irme" "Lo sé" Suelta una mis manos para coger su maleta pero la otra la aprieta con fuerza contra la mía. "Lo siento, ella no puede pasar a partir de aquí" Noto la rabia en su mirada pero cojo su cara entre mis manos y acerco sus labios a los míos y le beso. Le beso como si en ese mismo instante se acabara el mundo, como si no existiera otro momento salvo ese. "No te preocupes, vale? Estaré bien. Solo quiero que si tienes oportunidad contactes conmigo de alguna manera, solo para saber que estás bien." "Lo haré, no te preocupes." En ese instante nos separamos, se despides desde el otro lado de la puerta que se cierra tras de si, " hasta dentro de 4 meses" Me quedo sola en la sala, esperando nada solo a que pase el tiempo lo mas rápido posible, aunque sepa que no va a ser así.
Últimamente las cosas me van mal. He perdido todo cuanto quería por ser estúpida y egoísta. Ni siquiera sé que como puedo levantarme cada mañana, salir de casa y hacer como si nada hubiera cambiado. Quiero volver al pasado. Quiero volver a ese día, a esa hora, a ese minuto, a ese segundo donde lo cagué todo. Quiero que me perdones, aunque sepa de antemano que no lo harás.
Olvídate de mi; no me nombres, ni me mires; no me dirijas miradas de perro degollado; no te rías de mis chistes, ni me preguntes como estoy; y mucho menos intentes abrazarme. No me cuentes como te ha ido el día, no me interesa; cállate tus comentarios sobre lo bien que me queda mi vestido rosa y no hagas poemas de amor hablando de mi. Eres estúpido y no te soporto. Si querías que desapareciera de tu vida, ¿a que viene todo esto?
Desde esta ventana puedo ver la puesta del Sol, ese que ilumina mis días, al que añoro con el frío y al que adoro en verano. Desde esta ventana veo pasar a la gente, gente triste; gente contenta; gente que habla; gente que fuma; gente que sueña; gente que ama. Desde esta ventana veo el parque de nuestro primer beso. Desde esta ventana veo la playa donde veíamos los atardeceres y despertábamos con los primeros rayos del Sol. Desde esta ventana veo tu casa, aquella a la que fui tantas veces y que guarda tantos secretos. Desde esta ventana veo el banco del"prefiero que seamos amigos".